Don Manuel de Irujo, un hombre bueno

Siempre es difícil intentar describir a una persona en un texto, hacerlo con éxito lo es aún más. No son pocos los detalles acerca de su vida a los que un escrito nunca hace justicia, por exceso o por defecto. Es más, cuando a uno le toca resumir a un gigante del siglo XX en poco más de mil palabras, todas estas dificultades quedan pequeñas. Imposible no sentir cierto vértigo ante la página en blanco, que deberá ser trazada con los pormenores de una vida de película.

Estas frases me vinieron a la cabeza cuando nuestro amigo Fernando Lizarbe me pidió que escribiera un artículo sobre Don Manuel de Irujo en el 40 aniversario de su fallecimiento. Así pues, aun sabiendo que todo lo que escribamos, digamos, o conversemos sobre Don Manuel nunca a va a ser suficiente,ni justo con su persona, allá vamos.

¿Cómo comenzamos? Pues como hubiera dicho él “¡Comienza por el principio mocete!” .Don Manuel nació en Lizarra, en Estella, el 25 de septiembre de 1891. Podríamos decir que si alguien estaba predestinado a militar en EAJ-PNV ese era Don Manuel. Su padre, Daniel Irujo Urra, vive en primera persona la emocionante creación del nuevo partido. Amigo de Sabino Arana desde su juventud, asiste junto a él, en 1894,al masivo recibimiento que el pueblo navarro hace a la Diputación foral con motivo de la Gamazada. Ese mismo año está también presente en la inauguración del “Euzkeldun Batzokia” de Bilbao, donde se izará por vez primera la Ikurriña. La relación de Daniel Irujo con Arana no termina ahí, ya que en varias ocasiones es el abogado defensor de Sabino al ser encarcelado este por sus ideas políticas. Huelga decir que Daniel Irujo consigue en todas las ocasiones sacar al fundador del PNV de prisión, dando muestras de su brillantez profesional.

Aunque los padres de Don Manuel, Daniel y Aniana, fijan su residencia en Bilbao, donde Daniel es profesor de la Universidad de Deusto y abogado, todos los hermanos Irujo, y él mismo, nacen en Lizarra manteniendo el profundo arraigo de la familia con nuestra ciudad. Y es que si de algo se sentía profundamente orgulloso Don Manuel era de su ciudad de origen, Estella-Lizarra, y de su condición de navarro “hasta las cachas”.

El hijo sigue los pasos del padre, primero formándose en los jesuitas de Orduña, y luego licenciándose en Filosofía y Letras, y en Derecho. La formación jurídica afianzó en Manuel los profundos valores de la justicia humanista que habían inculcado sus padres,de los que hizo gala, y por los que sería querido y recordado.

¿Podríamos decir entonces que su profesión fue la de abogado? Abogado, Diputado foral, Diputado en Cortes, Ministro sin cartera y Ministro de Justicia posteriormente, Senador, Parlamentario foral y pródigo escritor. Como vemos si algo fue Don Manuel es luchador y un trabajador incansable por la recuperación de la soberanía de su país y la justicia social.

A modo de ejemplo de su pensamiento político (difícil de resumir en estas líneas) citaremos varios puntos del decálogo que escribió, y que resumen fielmente su ideología:

  • Declaro y afirmo que soy navarro de nacimiento y de corazón, y, por lo tanto vasco.
  • Que como navarro y vasco quiero, reclamo y exijo la libertad e independencia de Nabarra y Euzkadi, sin la intromisión o tutela de ningún otro Estado.
  • Que asimismo como vasco progresista de Nabarra, aspiro a que mi patria se adhiera a la unión de Estados Confederados de Europa.
  • […]Que se protejan nuestras instituciones y se respeten siempre los derechos sagrados de la persona humana.
  • Que al igual que los bienes naturales, sea también la cultura patrimonio común de los vascos y puedan todos tener libre acceso a cualquier grado de enseñanza.
  • Que los vascos de todas clases sociales tengan acceso a la riqueza y el bienestar generales de la patria, sin exclusivismo ni monopolio.
  • Libertad y Fueros.

Libertad, independencia, vasquismo, europeísmo, respeto a los Derechos Humanos, cultura, educación universal, progreso económico y social, justicia social y Fueros. ¡Cuántas lecciones daría Don Manuel con su mero ejemplo a los que hoy proclaman su progresismo vacío! O como ya dijo en una ocasión “Los conversos a la cola”.

Y es que todos y cada uno de estos valores impregnaron la vida política, pública y privada de Don Manuel, un hombre coherente en el gran sentido de la palabra. El máximo ejemplo de esta coherencia es su actuación durante la Guerra Civil española.

Manuel de Irujo había revalidado su acta de Diputado en Cortes en las elecciones de febrero de 1936. No obstante, el golpe de Estado del 17 de julio no le pilla en Madrid, sino en Andoain (Gipuzkoa) donde se había trasladado desde Tolosa para acudir, en esta última ciudad, a una junta de accionistas de empresas papeleras. Él fue el primer diputado nacionalista en tomar posición a favor de la República el mismo 18 de julio. Y hay dos anécdotas de los primeros días del golpe militar que hablan del carácter de Don Manuel.

El 21 de julio se había producido la sublevación de los militares fascistas en la ciudad de Donostia, finalmente estos son cercados en el cuartel de Loyola, que se encuentra en pleno centro de la ciudad. La situación lejos de ser halagüeña, es preocupante, los sublevados están atrincherados en el cuartel con munición y víveres suficientes para aguantar, mientras que las fuerzas leales a la República, que sitian el cuartel, apenas disponen de munición por las escaramuzas de los días previos.

Pues bien, Manuel Irujo es el encargado de las negociaciones, que consigue en esta situación adversa, que el cuartel se rinda. El teniente coronel Vallespín, uno de los sublevados reconocería posteriormente que “el ratón había impuesto sus condiciones al gato”.

La segunda anécdota es inmediatamente posterior a esta. Irujo acompaña a los coroneles sublevados Vallespín y Carrasco a la Diputación de Gipuzkoa, donde son detenidos. Esa misma noche milicianos armados asaltan la Diputación para asesinar a los sublevados detenidos. Nuevamente Irujo se rebela contra tal arbitrariedad y falta de derecho, y no duda en enfrentarse a los milicianos para defender la vida de los coroneles detenidos.

Los milicianos terminan apuntándole con una ametralladora en el vientre, y sin embargo no logran callarle, ni que cesara su defensa de los detenidos. Porque para Don Manuel, sus principios estaban por encima de todo, y como he citado anteriormente, la defensa de los Derechos Humanos ocupaba una posición preponderante entre ellos.

Irujo se traslada a Azpeitia para organizar la defensa de Gipuzkoa, esta permite dar un margen de maniobra suficiente para la creación del Gobierno Vasco. Mientras tanto en Lizarra su familia ha sido detenida y encarcelada por los fascistas sublevados, eso no le impide continuar con su labor. Desde el 4 de septiembre de 1936, hasta el 16 de agosto de 1938 es Ministro del Gobierno de la República. Cuando jura su cargo, un único pensamiento recorre su mente, la suerte que correrá su familia a partir de ese momento.

Como ministro sin cartera primero, y ministro de justicia después, pondrá todo su empeño en como él mismo decía “humanizar la guerra”. Para ello, con mediación de la Cruz Roja, organizó canjes de prisioneros, y trató de acabar con las represalias y fusilamientos indiscriminados. Desgraciadamente la Guerra Civil tuvo el final que todos conocemos, e Irujo se exilia junto a parte de su familia ya liberada. Francia, Inglaterra, Méjico y Venezuela son los países por los que discurrirá la familia Irujo. Don Manuel se instala primero en Londres y posteriormente en París, para colaborar con el Gobierno Vasco en el exilio. Don Manuel no volvió a su Lizarra natal, a su Nabarra querida, hasta 1977. Al pisar de nuevo el aeropuerto de Noáin, de nuevo tierra vasca, gritó esa célebre frase: “Cuarenta años de exilio os contemplan”. El pueblo de Estella lo recibe en la Basílica del Puy en un recibimiento multitudinario, allí emocionado dice “Hay momentos que son para hablar, y momentos para sentir. Este es un momento para sentir”.

Como decía al principio de este artículo, son innumerables los detalles de la vida de Don Manuel que se me quedan en el tintero, anécdotas de la guerra, trabajo en el exilio…en este caso la descripción de la persona no hace justicia por defecto, nunca existe el exceso en la descripción de la biografía de Don Manuel, a todos nos gustaría transmitir y conocer más. ¡Cuánto daríamos por tenerle otra vez y hablar una tarde con él!

Así pues,  ¿Cómo podríamos describir a Don Manuel de Irujo? ¿Manuel de Irujo, el hijo de Daniel y Aniana? ¿Manuel de Irujo el marido de Aurelia, y padre de Mirentxu?  ¿Irujo el abogado estellés? ¿el ministro? ¿Don Manuel de Irujo el pionero en la construcción europea?

Más sencillo que todo eso, Don Manuel de Irujo, fue en esencia un hombre bueno, que volvió tras cuarenta años de exilio sin un ápice de odio.

Así pues, el único apelativo que hace Justicia al hombre, a la persona, es Don Manuel de Irujo, un hombre bueno.

Pablo Ezkurra Fernández. Concejal de Geroa Bai en el Ayuntamiento de Estella-Lizarra, militante de EAJ-PNV, y paisano de Don Manuel. En Lizarra(Nabarra)a 16 de diciembre de 2020.

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