Homenaje de Geroa Bai Argentina a Manuel de Irujo Ollo


Nuestros lectores bien podrían preguntarse por
qué hemos decidido rescatar la figura de este
político navarro a cuarenta años de su
fallecimiento. A priori, podría parecer que sus
acciones estaban signadas por la durísima
coyuntura en la que le toco ejercer su actividad
política; marco que abarca desde antes del
nacimiento de la Segunda República, pasando por
la Guerra Civil, la dictadura y exilio hasta 1980
(año en que realiza su última intervención en el
Parlamento de Navarra, con casi noventa años).
Pareciera, entonces, que más allá de Honrar su
memoria, los debates y los posicionamientos de
Irujo poco tendrían que ver con el mundo en que
vivimos hoy en día. Nuestro objetivo, no obstante,
y confiamos que el lector pueda percibirlo con
mayor facilidad luego de adentrarse en los
testimonios recogidos en esta publicación,
es remarcar como Irujo nos señala un camino
y nos envía lecciones que atraviesan esas décadas
y nos sirven de reflexión en la actualidad.
Nacido en 1891, se involucra en la política desde
temprana edad (se presenta y es elegido diputado
foral, aunque luego su acta fuera impugnada por
Estella en el año 1919) y hasta los últimos momentos
de su vida (electo Senador por Navarra en 1977 y
Parlamentario Foral en Navarra en 1979, a su regreso
tras el largo exilio de 40 años). Irujo demuestra así,
como un hombre puede intentar mejorar la vida de
sus semejantes a través de la política en todas las
etapas de la vida. Representa, asimismo, una muestra
de apego a los ideales y convicciones más allá del
tiempo y de las circunstancias.
Algunos de los ejes sobre los cuales Manuel de Irujo
desarrolló su actividad se revelan de sorprendente
actualidad: la afirmación rotunda de la identidad
Navarra, perfectamente compatible a su vez con una
identidad Vasca, la preocupación por el acceso a la
educación y al trabajo de la totalidad de la población,
la vinculación entre lo local y el proyecto de
integración Europea, por citar algunos.
Pero más sorprendente que las temáticas son los
posicionamientos de Manuel de Irujo en estos temas,
que parece adelantarse así su tiempo. Pertenece desde
el primer momento a los políticos que buscan un
Estatuto de Autonomía que englobe a los cuatro
territorios vascos al Sur de los Pirineos, reivindicando
tanto la necesidad de autogobierno para Navarra
como la posibilidad de ejercerlo de forma conjunta
con los otros tres herrialdes (recordemos los ataques
que ciertos grupos políticos han realizado sobre la
Disposición Transitoria Cuarta en fechas tan recientes
como 2015 o 2018). Impulsa sin atenuantes los
proyectos de integración europea aun desde la década
de los cincuenta (integrando el Consejo Federal
Español del Movimiento Europeo), y que al
afortunadamente, incluso en tiempos de Brexit y
euroescepticismo, Navarra se compromete hoy cada
vez con más fuerza. Se involucra de forma fluida con
las comunidades vascas que residen fuera de Euskadi,
viajando frecuentemente a diferentes países de
América, incluida la República Argentina
(aunque lamentablemente la situación de exilio
también influya sobre estos viajes).
No obstante, incluso más relevantes que los
contenidos de la política de Irujo son las formas en
que la llevo adelante. En su tiempo, en los cuales la
democracia se vio amenazada por la emergencia del
autoritarismo más cruel; pero asimismo en los
nuestros, tiempos de descredito y crisis de la clase
política a nivel global y de crecimiento de
movimientos antidemocráticos en el corazón del
mundo occidental (sirva como muestra el frustrado
asalto al Capitolio), Manuel de Irujo nos subraya un
compromiso absoluto con el sistema democrático, la
libertad y el respeto de la ley; como demostró durante
la Guerra Civil siendo uno de los primeros diputados
en manifestarse abiertamente a favor de la Republica
unas horas después del alzamiento militar, a pesar de
sus fuertes sentimientos religiosos. Y en una época
signada por las violaciones constantes a lo que hoy
denominamos Derechos Humanos, Irujo abogó una y
otra vez por su respeto, independientemente de
pertenencia políticas (evitando tanto el ataque a
ciudadanos vinculados con el bando nacional durante
la Guerra como manifestándose contra el Juicio de
Burgos).
Por todo ello, pretendemos que Manuel de Irujo,
hombre de una época difícil, nos haga seguir
reflexionando a nosotros, personas de un tiempo
también cada vez más difícil. Y nos muestre como
incluso en los momentos más complicados podemos
salir adelante sin renunciar a nuestras convicciones.

Geroa Bai Argentina: Fernando Lizarbe – Jesica Falaschi Aramburu – Alejo Conti

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